
Que ninguna gran historia se quede en el cuaderno.

La mitad carecen de competencia, pero casi todos quieren superarse
La mitad de los alumnos de 15 años en México no alcanza el nivel mínimo de comprensión lectora, pero casi 9 de cada 10 se sienten motivados a aprender
La prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) es un estudio comparativo y periódico coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que evalúa estudiantes de 15 años de edad, tanto de escuelas públicas como privadas, en Matemáticas, Lectura y Ciencias.
En lectura, alrededor de 50% de los estudiantes mexicanos no alcanza el Nivel 2 de competencia, considerado por la OCDE como el umbral mínimo indispensable para comprender textos de complejidad moderada, extraer significado y participar plenamente en la sociedad.


Lee un fragmento
Introducción
¿En qué momento se resuelve uno a escribir sobre lo escrito? ¿Cuál es la circunstancia disparadora del deseo de repasar el trabajo periodístico para volver sobre él y reflexionar? ¿Tiene algún sentido hablar de una experiencia personal? No existe un tiempo preciso, ideal, una razón suficiente, sólo el impulso que deviene en realización. Ese momento fue el fin de mis colaboraciones con la revista Proceso en 2020.
Me decidí a escribir sobre lo escrito en la revista cuando vi el término de mis contribuciones en un semanario mexicano emblemático, el cual me brindó una oportunidad de desarrollo cuando apenas iniciaba mi carrera como periodista. Llegó un desenlace no elegido, impuesto por hechos fuera de mi control y de mi voluntad, pero un final, sin duda. En lugar de lamentar lo sucedido decidí desplegar una versión muy personal, por momentos hasta subjetiva, de cuarenta años de trabajo. Sea dicho que el pasado no es lo que sucedió, sino el recuerdo que tenemos de los hechos.
La estructura se fue armando poco a poco. Partí de un relato que me pidió Rafael Rodríguez Castañeda con motivo de los 40 años de Proceso (2087). En aquel texto, acotada por el espacio, consigné lo que mi memoria había retenido en un primer plano. Sin embargo, para armar este libro resolví proceder por décadas. Si bien es cierto que México ha ido cambiando a tono con el paso de los sexenios presidenciales, los decenios me fueron indicando modificaciones en mi vida y en mi trabajo periodístico, así que lo dejé de ese modo. Trato de no aburrir al lector con la totalidad de mis escritos, reviso los destacados por la propia revista: portadas, apertura de sección, recuadros. E intercalo informaciones que no publiqué pero que le dan color y contexto a la escritura. Todo aquello que sólo yo sé que ocurrió y que ahora hago público, incluido mi estado de ánimo.
El volumen se divide en seis capítulos además de la Introducción y el Epílogo, que se llama “El significado de Proceso en mi vida”. Después de la parte introductoria, los dos siguientes acápites son una síntesis del término y del inicio de mis colaboraciones. Los cuatro subsecuentes constan de una década cada uno, como indiqué antes. En ninguno de éstos seguí un orden cronológico, procuré que las temáticas afines se agruparan y lo destacado por la revista en esos diez años fuera el marco que contuviera mi labor específica en torno a los medios de comunicación. A partir del capítulo iii, “La década de 1980”, agregué un subtítulo para indicar, como en los aviones, cómo cada década de labor está marcada por distintas etapas: el despegue, los diez mil pies, la velocidad de crucero y el inicio del descenso. Espero que el lector me acepte esta metáfora que para mí resulta indicativa de las fases por las cuales pasó mi trabajo periodístico.
Un alumno que se ve publicado, ya no vuelve a leer igual
Metamorfosis nace en el ciclo leer, escribir, corregir y reescribir. Al publicar para lectores de verdad, los alumnos-autores elevan el cuidado y la calidad de sus textos. Al final, leer su nombre impreso en un libro trastoca su identidad para bien.
Para Metamorfosis, la lectura es un modelo. Empezar leyendo les da a los chicos ejemplos de cómo se construye un texto antes de pedirles que construyan el suyo. Si además los textos tocan temas que les importan, la lectura deja de ser tarea y se vuelve detonador.
En Metamorfosis, la escritura es parte de un proceso, no es el producto final. El ciclo de leer, escribir, corregir y reescribir es justo lo que la didáctica de la escritura (Flower y Hayes, Daniel Cassany) lleva décadas defendiendo. En Metamorfosis, los chicos descubren que un texto se trabaja y que el primer borrador es apenas el principio.
La corrección de sus textos forma parte del aprendizaje, no es un castigo. Corregir y reescribir obliga a mirar el propio texto con distancia, con lo que el alumno aprende a detectar qué falla y por qué. El proceso de corrección le quita el miedo al error, porque equivocarse es parte esperada del camino.


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