Todo había sido perfecto y tranquilo en el pequeño mundo
dentro de la casa, hasta la mañana en que Emilio descubrió
una pequeña pluma negra brotando de su brazo. La arranca
suavemente y la guarda en secreto dentro de su melena,
justo debajo de su gorra de colores.
Los cuervos no se peinan Partitura escénica para niños con plumas en la cabeza
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Maribel Carrasco

